Todo lo que necesitás saber sobre el sistema Cabono, las bacterias y cómo instalar y usar el cesto en tu hogar.
Es un sistema simple para dejar de tirar la caca de tus mascotas en bolsas. La juntás y, en vez de mandarla a la basura, la tirás al cesto Cabono, que se instala en un sector de tierra de tu jardín: una perforación en el suelo y el digestor. Con las Bacterias Cabono y agua, la caca se degrada dentro del cesto hasta transformarse en tierra.
Es una buena opción si te cansaste de las bolsas y los olores, si juntás varias veces al día y tenés problemas con la recolección de basura, o si buscás una forma más simple de resolver algo que hacés todos los días.
Ver videoSe realiza una perforación en la tierra (el tamaño puede variar según el tipo de suelo y las herramientas) y se instala el cesto Cabono. Las heces se desechan ahí todos los días. Para mantener el sistema activo, se agregan las Bacterias Cabono con agua una vez por semana. Con el tiempo, el sistema degrada las heces en el suelo de manera natural y controlada, transformándolas en tierra. Cuando se completa, se deja terminar el proceso y luego podés reutilizar el espacio retirando esa tierra y reinstalando el sistema.
Ver videoNo, si lo usás y lo mantenés como corresponde. El olor aparece cuando la caca queda encerrada en bolsas o acumulada en un rincón del patio. El sistema degrada las heces de forma natural y evita que la materia orgánica se pudra, sin generar malos olores.
Si en algún momento aparece olor, es una señal para revisar el mantenimiento y ajustar la dosificación. Escribinos por WhatsApp y te ayudamos. Y podés ver lo que cuentan nuestros clientes en las reseñas.
Ver videoSí. El sistema Cabono está diseñado para gestionar las heces de perros y gatos en el hogar.
En un sector de tierra firme donde puedas hacer la perforación y el digestor quede estable.
Antes de empezar, revisá que no pasen caños, cables, riego o desagües por debajo, y evitá las pendientes, los lugares donde se acumula agua y los árboles o arbustos grandes (a menos de 50 a 80 cm de distancia).
La primera perforación puede llevar más trabajo. Cuando vuelvas a reutilizar esa perforación, no volvés a encontrar los mismos escombros o raíces. Con tu Cabono recibís el Manual de Instalación con el paso a paso completo.
Ver videoEs más simple de lo que parece:
Y listo: el cesto queda instalado. Después el uso es simple: juntás la caca, la tirás al cesto y, a las 24 horas, agregás la primera dosis de bacterias según la cantidad y el tamaño de tus mascotas.
Ver videoNo. Podés usar cualquier herramienta que te permita perforar la tierra y te resulte cómoda: barreno, pala corazón, pala de punta, motohoyadora o pala hoyera.
Recomendamos empezar con la que ya tenés. Si el trabajo se vuelve lento o incómodo, ahí conviene buscar una alternativa. Por nuestra experiencia, la pala hoyera es una de las opciones más prácticas, pero no es la única.
Tené en cuenta que la primera instalación es la que más trabajo lleva: cuando llegue el momento de reinstalar, el esfuerzo es mucho menor.
Ver videoSi querés una cavidad más amplia para el digestor, se hace así:
Así queda una cavidad más amplia, lista para colocar el digestor y poner en funcionamiento tu cesto Cabono. Si querés un pozo todavía más grande, mirá la perforación XXL en la pregunta siguiente.
Ver videoEs igual que la XL, pero perforando las cuatro esquinas del cuadrado en vez de dos. Es la opción de mayor capacidad: lleva más tiempo, pero conviene si tenés varios animales o si vas a sumar residuos orgánicos.
Ver videoEl tamaño importa menos de lo que parece. Cabono no está pensado para guardar la caca, sino para transformarla en tierra y poder reutilizar el espacio. Por eso no hace falta una perforación enorme.
Lo ideal es hacerla de unos 30 cm de diámetro por 1 metro de profundidad. Si no llegás a esa medida, no pasa nada: Cabono funciona igual. Simplemente, cuanto más chica sea, antes se llena y antes vas a tener que mover el digestor.
Cuando eso pasa, tapás la perforación, instalás el digestor en otro lugar y, con el tiempo, ese espacio vuelve a estar listo para usarse. Con tu Cabono recibís el Manual de Instalación, con distintas formas de perforar según tu patio y tus herramientas.
Ver videoSí, no necesitás un jardín gigante. Sí necesitás un espacio de suelo donde se pueda hacer la perforación: como referencia, un área de aprox. 50 cm por 1,20 m alcanza para ubicar el cesto y trabajar cómodo.
La clave es que ese espacio se reutiliza. Cuando el cesto se llena, tapás esa perforación e instalás en otro lugar del patio, que puede ser al lado del anterior con 25 a 35 cm de separación. Con el tiempo, cuando el material ya se transformó e integró al suelo, el lugar vuelve a estar disponible. Por eso Cabono puede funcionar en patios chicos, siempre que haya un mínimo de tierra y se use correctamente.
Ver videoDepende de tu ciclo Cabono: la cantidad de instalaciones que necesitás antes de poder volver a la primera. No hay una medida igual para todos.
Una vez que encontrás tu ciclo, rotás entre los espacios que ya usaste: hacés reinstalaciones sin perforar un lugar nuevo cada vez. Por ejemplo, si cada pozo se llena en 2 meses y necesitás 3 pozos, al volver al primero (a los 6 meses) ya está transformado: tu ciclo es de 3 espacios.
Cada lugar tiene su propio ciclo. Varía según la cantidad y el tamaño de los animales, el tipo de suelo, el clima y el mantenimiento, y puede cambiar si alguna de esas condiciones cambia.
Ver videoSí. Lo importante es identificar cuántos animales tenés, sus tamaños aproximados y los espacios disponibles para instalar. No es lo mismo tener dos perros chicos que cinco perros grandes.
A mayor cantidad de animales, mayor carga: lo que varía es la cantidad de bacterias y, en algunos casos, conviene trabajar con más de un cesto. Si usás varios, repartí las heces entre ellos para darle a cada uno tiempo de hacer su proceso.
Si conviveís con muchos perros o tenés una guardería, escribinos por WhatsApp y te asesoramos para tu caso.
Ver videoCabono se instala en el suelo, por eso necesitás un espacio de tierra donde perforar: jardín o patio con tierra. Si solo tenés terraza, balcón o piso de cemento, hoy no se puede instalar.
Todas las semanas. Calculás la dosis de bacterias según la cantidad y el tamaño de tus mascotas, la disolvés en el agua que necesita tu tipo de suelo y la aplicás dentro del cesto.
Si tenés más de una mascota, no hace falta aplicar todas las dosis juntas: podés repartirlas en distintos días de la semana. Se adapta a tu rutina. Si juntás la caca todos los días, repartís las aplicaciones durante la semana. Si la juntás dos veces por semana, aplicás las bacterias y el agua esos mismos días.
Lo importante es cumplir la dosis semanal que corresponde a tus mascotas. Con tu Cabono recibís el Manual de Mantenimiento con la guía completa.
Ver videoDepende de tu tierra, no de tus mascotas (las bacterias sí se calculan según los animales). Cuando perforaste viste cómo salía la tierra: eso te dice cuánta agua usar por aplicación.
| Cómo sale la tierra | Agua por aplicación |
|---|---|
| Arcillosa, limosa, húmeda, pesada o compacta | 2 litros |
| Franca, negra, aireada | 5 litros |
| Seca, suelta o arenosa | 10 litros |
Más agua no significa que funcione mejor: al contrario. El sistema necesita humedad, no exceso de agua. Si tenés dudas, empezá con menos: siempre es más fácil sumar agua que sacar humedad del suelo. Con tu Cabono recibís una guía para identificar tu tierra.
Ver videoSí, se llena. La caca no desaparece apenas agregás bacterias: es un proceso. Ocupa espacio, se va degradando, reduce su volumen y, una vez tapada, con el tiempo se transforma e integra al suelo.
Cuando el cesto se llena, tapás esa perforación e instalás el digestor en otro lugar del patio. Mientras tanto el material sigue su proceso y, más adelante, ese espacio se puede reutilizar. Tu primera instalación te sirve de referencia para estimar cada cuánto se llena en tu caso: depende del suelo, el clima y la cantidad y el tamaño de tus mascotas.
Ver videoSí. Cuando el cesto se llenó y ya hiciste la nueva perforación, retirás el digestor y agregás una cucharada colmada de bacterias, espolvoreada por arriba.
Después vas tapando con la tierra de la nueva perforación y, a medida que la tirás, la vas compactando. Listo: queda cerrado para hacer una reinstalación más adelante.
Ver videoQueda como tierra, integrada al suelo. No queda acumulada en bolsas ni esperando que pase la basura: se gestiona dentro del cesto, con bacterias, humedad y tierra, y con el tiempo el material se transforma.
Lo que ves en el video es lo que encontrás al abrir una reinstalación. Eso es lo que permite reutilizar el espacio y sostener el sistema en el tiempo.
Ver videoDespués de tapar el cesto lleno, esperá entre 30 y 50 días antes de volver a abrirlo. Ese tiempo permite que la materia termine de degradarse y se convierta en tierra. Puede variar según el suelo y la humedad: en los suelos compactos (arcillosos o limosos), que retienen más agua, suele ser más lento, y por eso conviene usar menos agua.
Cuando lo abrís pueden pasar tres cosas: todo transformado (volvés a usar ese lugar), transformado en parte (lo volvés a tapar y le das más tiempo) o nada transformado (no sigas usando ese lugar y escribinos por WhatsApp).
Ver videoCon una lluvia normal, no pasa nada: el cesto está instalado en el suelo, el agua cae, el suelo absorbe y el sistema sigue funcionando.
Si llueve mucho de golpe o durante varios días, el suelo puede saturarse, y si el patio se inunda, el cesto también. Cuando el suelo drena, el cesto drena.
Mientras el suelo esté muy húmedo, usá solo 1 litro de agua por aplicación, lo justo para diluir las bacterias, y reforzá la dosis con una cucharada más de bacterias esa semana. Cuando la tierra vuelva a su estado habitual, retomá la cantidad de agua de siempre.
Ver videoSí. En climas muy fríos, el proceso puede volverse más lento, por eso se recomienda aplicar la dosis con agua tibia para ayudar a activar el sistema. Importante: que el agua no supere los 40 °C.
Sí. Además de la caca, podés sumar algunos residuos orgánicos del patio o la cocina: pasto recién cortado, hojas secas, restos de poda, yerba y cáscaras de frutas o verduras. Se degradan y ayudan a equilibrar el proceso. Las hojas secas, además, funcionan como estructurante cuando la tierra es húmeda: en pequeñas cantidades por semana.
Tené en cuenta que ocupan espacio: si lo usás también para orgánicos, el cesto se llena antes. Si no tenés compostera, o el compost tradicional te da olor, mosquitas o cucarachas, Cabono puede ser una forma más práctica de gestionar esos residuos.
Ver videoSí, siempre que sean de origen natural. Tené en cuenta que las piedritas no se degradan como las heces: van a ocupar espacio dentro del cesto y, según el material, pueden complicar el proceso. Por ejemplo, algunas arenas como la bentonita se apelmazan, retienen humedad y forman bloques.
Ver videoSí, podés tirarlas, siempre que sean biodegradables/compostables. Tené en cuenta que la bolsa suele tardar más en degradarse que las heces, y el tiempo puede variar según su composición y las condiciones del suelo. Para no retrasar el proceso, recomendamos no hacer nudo. Idealmente, arrojá primero las heces y después la bolsa (por separado) dentro del cesto.
Como referencia, para una mascota de hasta 14 kg, el consumo anual es de aprox. 230 g de Bacterias Cabono (equivale a unos 19 g por mes). El rendimiento puede variar según el tipo de suelo, el clima, la humedad y la cantidad total de mascotas.
Ver videoDepende de la cantidad y el tamaño de tus mascotas: no hay una dosis igual para todos. Cada semana calculás la dosis, la disolvés en agua y la aplicás dentro del cesto. Como referencia, por animal:
| Peso del animal | Bacterias por semana |
|---|---|
| Hasta 14 kg | 1 cucharada al ras |
| 15 a 25 kg | 1 cucharada colmada |
| 25 a 35 kg | 1 cucharada colmada + 1 al ras |
| Más de 35 kg | 2 cucharadas colmadas |
Si tenés más de una mascota, no hace falta poner todo junto: repartí las dosis en distintos días de la semana. Con tu Cabono tenés un Manual de Mantenimiento que te guía paso a paso. Si tenés dudas, escribinos por WhatsApp y te ayudamos a ajustarlo a tu caso.
Ver videoSí, se puede, pero recomendamos disolverlas antes en agua. Así te asegurás de que toda la dosis se hidrate de la misma manera antes de aplicarla dentro del cesto. Si las tirás directo y después agregás agua también pueden funcionar, pero no siempre toda la porción se hidrata igual.
Lo más práctico: calculás la dosis, la mezclás con agua en un recipiente y la aplicás dentro del cesto.
Porque son el componente activo del sistema. Las Bacterias Cabono inician y sostienen el proceso de degradación dentro del cesto, ayudando a que ocurra de forma controlada y eficiente, sin olores ni insectos cuando se usan según indicación. Sin esa acción biológica, la descomposición es mucho más lenta y puede volverse descontrolada, generando malos olores y problemas de higiene.
Ver videoNo necesariamente. Para que el sistema funcione necesitás las Bacterias Cabono. Los kits existen para sumar accesorios y hacer la instalación, la recolección y el uso diario más simples y cómodos. Cada kit fue pensado para que elijas el nivel de comodidad que querés, según tus herramientas, tu espacio y la cantidad de mascotas.
Ver videoEscribinos por WhatsApp y te respondemos en el día. Cada caso es particular y te ayudamos a encontrar la mejor solución para vos.