Se realiza una perforación en la tierra (el tamaño puede variar según el suelo y las herramientas).
Como referencia, suele ser de aprox. 30 cm de diámetro por 1 metro de profundidad. Ahí se instala el cesto Cabono.

Juntás las heces con la pala recolectora de jardín y las arrojás directamente al cesto. Sin bolsas. Sin basura acumulada, sin olor.

Una vez por semana, agregás Bacterias Cabono con agua, ajustando la dosis según la cantidad y el tamaño de tus mascotas.

Las bacterias trabajan en el suelo y ayudan a degradar la materia orgánica de forma natural y controlada, transformando las heces en tierra con el tiempo.
