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El Círculo Verde. Quiénes mueven la economía circular en Córdoba”

 

Córdoba empezó a hablar de economía circular de un día para el otro. No hay una equis en el calendario del momento preciso en que apareció el concepto en la agenda pública.

Es una de las “marcas” de su gestión, pero no figuraba en el léxico del Martín Llaryora candidato a intendente de la ciudad de Córdoba en la campaña de 2019.

“La ciudad estaba destruida. ¿Te iba a hablar de supermanzanas o de economía circular?”, justifica Llaryora.

Con el estilo de los hechos consumados, la gestión municipal puso en marcha un entorno de instituciones con la perspectiva de la economía circular. Esta multiplicidad de institutos, entes y áreas de gobierno, algunas con superficies de superposición, es una de las características del modelo cordobés.

El mapa de instituciones municipales con agenda común está conformado por el Instituto de Protección Ambiental y Animal (IPA), el juzgado ambiental, el ente BioCórdoba, el ente Córdoba Obras y Servicios (COyS), la Escuela Municipal de Economía Circular, el Clúster de Economía Circular, el Parque Industrial de la Economía Circular, un instituto de eficiencia energética y la organización, por segundo año consecutivo en 2022, de la Cumbre Mundial de Economía Circular.

Que nadie se confunda. No es el intendente cordobés un ambientalista radical. “Esta no es una visión romántica, es pragmática. Esta nueva economía plantea oportunidades para quienes se suban primero. Las empresas líderes van a tomar un montón de decisiones globales, habrá inversiones, y las cadenas de proveedores que no estén cumpliendo los requisitos ambientales no van a ser tomadas en cuenta”, enfatiza.

Pero la economía circular está lejos de ser un invento cordobés. Hay experiencias e ideas que ya tienen recorrido en el mundo.

La tradición teórica que reconoce como antecedentes la economía circular se inicia con las ideas de Walter Stahel, quien en 1976 y con el rótulo de “economía del rendimiento” planteó la idea de “bucles” –o economía circular– y su impacto “en la creación de empleo, en la competitividad económica, en el ahorro de recursos y en la prevención de residuos a partir de la extensión de la vida del producto, los bienes de larga duración, las actividades de reacondicionamiento, la prevención de residuos y la importancia de la venta de servicios en lugar de productos”. Allí ya se planteaban los grandes lineamientos de la economía circular.

En la década del ‘90, Michael Braungart y Bill McDonough dieron lugar a la teoría que recibió el nombre “De la cuna a la cuna (Cradle to cradle)”. Esta matriz de pensamiento plantea que se aborden los problemas desde su misma raíz: que los productos se diseñen y conciban sin necesidad de gasto de energía, y eliminar el concepto de residuos. “En los ecosistemas del planeta no existe la basura; por lo tanto, la sociedad puede hacer lo mismo diseñando todos los productos, de modo que los materiales se reciclen en el mismo uso, o bien se reciclen ‘hacia arriba’, es decir, que el siguiente uso tenga más valor que el actual (upcycling)”, plantean los autores.

También es de los ‘90 la “ecología industrial” de Robert Frosch y de Nicholas Gallopoulos, quienes plantearon el límite ambiental. Biomímesis, economía azul, capitalismo natural y diseño regenerativo son otras líneas de trabajo que también pueden considerarse antecedentes de la economía circular.

Para la magíster Carolina Ulla, directora de la Licenciatura en Gestión Ambiental de la Universidad Siglo 21 –de quien se toma este rápido recorrido histórico de antecedentes–, “durante los últimos años, la economía circular fue reintroducida a nivel europeo a partir de la influencia de la Fundación Ellen MacArthur, que logró que esta idea fuese aceptada por la Comisión Europea y las juntas directivas de grandes corporaciones multinacionales”.

Ellen MacArthur fue una de las mujeres deportistas más importantes del mundo. En 2005 rompió el récord mundial de navegación en solitario. Y trazó un círculo: desde el canal de la Mancha pasó por el cabo de Buena Esperanza y de allí hasta el cabo de Hornos, y volvió al punto de partida, por el otro lado, en 71 días, 14 horas, 18 minutos y 33 segundos.

Cuando se retiró, en 2010, puso en marcha la fundación que advierte en los procesos de la producción y del consumo un círculo. “En nuestra economía actual, tomamos materiales de la Tierra, fabricamos productos a partir de ellos y, finalmente, los descartamos como desechos: el proceso es lineal. En una economía circular, por el contrario, dejamos de producir residuos, en primer lugar. La economía circular se basa en tres principios, impulsados por el diseño:

Eliminar los desechos y la contaminación.

Hacer circular productos y materiales (a su valor más alto).

Regenerar la naturaleza.

Una economía circular desvincula la actividad económica del consumo de recursos finitos. Se sustenta en una transición hacia energías y materiales renovables. Es un sistema resistente que es bueno para los negocios, las personas y el medioambiente”, define y resume Ellen MacArthur.

El Círculo Verde. Quiénes mueven la economía circular en Córdoba repasa la historia “glocal”: global y local de esta nueva forma de pensar la producción y el consumo, con un mapeo del contexto normativo y programático a escalas nacional y provincial, el anticipo de las principales líneas de la hoja de ruta que se planteó la ciudad de Córdoba para el próximo bienio y una visita al sector que pretende, antes que abarcar todo lo que pasa, mostrar la diversidad de lo que está ocurriendo: desde grandes empresas que adaptan sus procesos para obtener beneficios de triple impacto, emprendimientos que aspiran a tener una gran escala como la fabricación de durmientes plásticos para las vías del tren, hasta iniciativas como el “tejido social” de Hilanda o la alfabetización y la capacitación de recuperadores urbanos que hace el COyS.

“Más que levantar casas con ladrillos plásticos, lo que hacemos es construir relaciones de valor”, define y orienta Lucas Recalde, el emprendedor detrás de 3C Construcciones. En la economía circular hay bastante más que una –que otra– economía.

 

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